sábado, 19 de septiembre de 2015

La vida que quiero hoy...

Es exactamente la que tengo. 
No puedo estar más feliz :-) 
Me ha costado mucho el aceptar que tengo una enfermedad crónica, pero en el momento que lo he hecho, he encontrado la paz.

Recuerdo cuando me dijeron que tenía cáncer de mama y que además era incurable, que se podía controlar pero que no iría a mejor. Yo no lo acepté.

Busqué información y me puse en manos de un homeópata para reforzar mi sistema inmunológico. 
Cambié de alimentación siguiendo las pautas  marcadas por la doctora Odile en su libro "Mis recetas anti cáncer "  y encontré un oncólogo en el que confío el 100%, que me cuida tanto física como psicológicamente y sobre todo, he tenido el apoyo incondicional de mi familia, han estado a mi lado en todo momento, me han mimado, me han cuidado, me han regañado....siempre a mi lado.


Después de dos años y medio, no solo he logrado controlar el cáncer, he mejorado considerablemente, las pruebas salen todas bien. No tengo dolor. Hago vida normal. Tengo sueños. Tengo planes.

He conseguido algo que jamás pensé que volvería a tener, porque me aseguraron que no lo tendría....normalidad.
Una cosa tan simple, pero que no tiene precio, sobre todo cuando has pasado por un diagnóstico de cáncer, en el que tu mundo se vuelve del revés y es todo menos normal.

 Cuando tienes que ir a tus sesiones de quimio, cuando pierdes tu pelo, tus cejas, tus pestañas....cuando pierdes tu independencia. Cuando el tiempo se detiene y a la vez se te escapa de las manos. Cuando miras a tus hijos y  no estás con ellos como tu corazón te pide, porque realmente, realmente....realmente no puedes.
Cuando la comida te sabe a hierro y tienes náuseas constantemente. Cuando no puedes poner un pie delante del otro de la fatiga tan extrema que sientes. Cuando te pasas todo el día en el sofá porque el estar de pie es tan, tan doloroso. Cuando estas todo el día "colocada" por culpa de la morfina. Cuando tu vida es un lejano recuerdo de lo que era y te miras al espejo y no te reconoces.....

Cuando pasas por todas esas cosas, lo que más anhelas es normalidad. 

Por eso hoy me siento afortunada, me siento la mujer más feliz del mundo, hoy puedo gritar que por fin, recuperé mi normalidad.




Pd: No hay estadísticas, cada paciente es único, hay que mirar siempre adelante porque  la vida sigue, la vida no se detiene NUNCA. 
Nunca hay que perder la fe....creer es poder.